Una de las grandes tentaciones de los lectores es imaginar que lo fabulado por el narrador se corresponde con la vida y milagros del autor. Una de las respuestas más frecuentes , pronunciada en las entrevistas a escritores de renombre, es la negación de cualquier vinculación de la ficción con su propia realidad.
Ambas ideas son acertadas y verdaderas, es decir, nada de lo imaginado por el autor es real, pero es cierto que lo relatado por el narrador forma parte de lo vivido por el escritor. Aunque parezcan contradictorias estas afirmaciones se afianzan en la diferencia entre narrador y autor.
El escritor manipula lo recordado con la figura del narrador, éste es una extensión de su propia personalidad, mas no deja de ser una parte de él mismo, puesto que se alimenta de su memoria y de su fantasía.
Penetremos pues en nuestros recuerdos con la libertad de un niño que comienza a caminar, dejemos que las primeras emociones se hagan presentes y contaminen nuestros escritos.
APARATO DIGESTIVO
Hace 11 años
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