Cuando cumplí doce años hubo una gran fiesta en mi casa, la familia celebraba mi crecimiento.
Desde que tomas aliento por primera vez, la bocanada de aire inicial estrena la andadura de la vida. A partir de entonces todos los que te acompañan en esa aventura celebran cada uno de tus
progresos: tus sonrisas, los gestos torpes de tus manos, las articulaciones sin sentido coherente, los pasos vacilantes del sofá a la silla del comedor, los berridos exigiendo la comida,...Todo ello irá aparejado de fiestas, risas y alboroto.
En esa ocasión de la que hablaba al inicio, me inundaron de regalos, besos cariñosos y sonoros que retumbaban en las paredes del salón, engalanado de globos multicolores, serpentinas y una piñata ,semejantea un barco pirata que había construído mi tía con papel de colores, ingenio y habilidad.
Los comentarios se sucedían a medida que familiares y amigos tomaban la casa para disfrutar del ágape, todos ellos giraban en torno a lo mayor que estaba, lo mucho que había crecido, lo bien que me encontraba de salud, pues siempre he sido un niño enfermizo, y me auguraban un prometedor futuro siempre que siguiera crecendo así de bien.
Ahora cumplo también años, no los doce ni los trece sino bastantes más. En esta ocasión también he organizado una sencilla reunión de amigos y familiares, el salón está engalanado con serpentinas y , en el centro, se encuentra una mesa repleta de bocadillos, tortilla, canapés variados y muchas bebidas diferentes, preparadas para ser consumidas por muchas bocas sedientas.
Pero en las sucesivas bienvenidas, tras dos sonoros y cariñosos besos, o después de efusivos abrazos, lo que manifiestan mis allegados son deseos como; "Qué sigas así de conservado, qué no se te noten los años, qué en la vida lo importante es la salud..."
De repente, me asalta un espantoso sentimiento de pérdida, ya no voy a crecer más, lo que me espera a partir de ahora es la marcha atrás, una caída libre hasta la muerte, un desgaste inexorable que me llevará hasta el instante final. Pero mi naturaleza se rebela, he llegado hasta aquí y voy a seguir para delante, seguiré creciendo, aprendiendo, cambiando, equivocándome, caminando. Ahora soy más sabio y pierdo menos el tiempo, quizás lo más importante después de los años es que ya sé con certeza que su valor es relativo.
APARATO DIGESTIVO
Hace 11 años
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