LABORATORIO 1
En el oscuro corredor sólo atinaba a vislumbrar el cartel blanco incrustado en la antigua puerta de madera. Laboratorio 1, las letras aparecían desgastadas por las sucesivas generaciones de alumnos inquietos que transitaban por los pasillos de aquel centro. Ahora me envolvía la oscuridad, espesas nubes grises habían ahogado la luna llena, rodeado de un denso silencio, intuía que los planes de rodaje no iban a ser tan fáciles como decidimos en un principio.
Aún cuando mi confianza en conseguir un aprobado no era muy elevada, decidí en un segundo que aquel trabajo me convenía. La perspectiva de hurgar en los más recónditos recovecos del instituto a altas horas de la noche me atraía poderosamente. Así que cooperé hasta donde mi indolencia y hastío me lo permitieron en la producción de aquella historia de fantasmas. Las Leyendas de Bécquer nos sirvieron de inspiración para imaginar una romántica pareja de adolescentes rota de forma trágica por un accidente de tráfico. La joven enamorada sería interpretada por Mónica, orgullosa de tener el papel principal, mientras que el alocado chico que perdía la vida en un siniestro golpe del destino sería representado por mí, no por mis excelentes dotes artísticas sino porque era el único varón del grupo.
El encuentro entre la amada y el espectro de su pretendiente tendría lugar en el Laboratorio 1, porque allí se encontraba el esqueleto utilizado para ilustrar las clases de Ciencias de nuestro profesor favorito. A mí me impresionaba la forma en que Don Amadeo destripaba la lección más complicada en pequeñas y comprensibles explicaciones con una naturalidad impactante. De todas las asignaturas de bachillerato sólo la de él lograba traspasar la barrera de mi aburrimiento. Pero hasta en los mejores momentos me martilleaba en el cerebro la obsesión por mi fracaso, intentaba esforzarme por pensar en una solución a mi verdadero problema.
En la clase de francés de la semana pasada tuve que enfrentarme a las sugerencias de mis compañeras de grupo,pero triunfé, haríamos el corto como yo quería.
Todo aquel torbellino martilleaba mi cabeza cuando me dejaron solo en el pasillo. Recorrí la planta baja con solemnidad, el recogimiento se adivinaba en las tenebrosas sombras que se escondían tras las puertas de las aulas vacías.
Ascendí con cautela por el primer tramo de escalera, mi aliento me resultaba ajeno, a cada instante un escalofrío recorría mi espalda, la impresión de unos pasos leves que me seguían me paralizaba, mientras escrutaba las tinieblas que me rodeaban un chirrido sordo me hizo temblar.
Espanté la angustia pensando en que mi objetivo estaba cerca, mi respiración entrecortada me acompañó hasta el último escalón. Para tranquilizarme deslicé la yema de los dedos por la pared, un hálito frío me golpeó en el rostro al pisar el último peldaño, mi dedo meñique permanecía sobre el rugoso muro, cuando un crujido estridente atravesó el fúnebre silencio. Un hilillo de sudor descendía por mi espalda. Mi dedo había quedado hundido en una grieta de la pared, el pánico me inmovilizaba, notaba como el muro apretaba mi carne, la uña se curvaba bajo la presión, una fuerza descomunal absorbía mi sangre, al instante la horrible sensación había desaparecido.
Repuesto de la impresión anduve a tientas hasta la puerta del Laboratorio 1, el dedo latía, al parecer todo mi fluido sanguíneo se arremolinaba en mi mano, no la veía porque me cegaba la oscuridad, pero estaba seguro de que estaba tumefacta.
Las llaves temblaban en mi mano izquierda, después de varios intentos la puerta cedió, acostumbré mis ojos al entorno, un olor a podrido, penetrante y ácido me golpeó el cerebro. No pude aguantarlo, me tapé la nariz con la mano hinchada, al acercarla a mi rostro comprobé que la tenía inflamada, intenté mover el meñique, pero apenas conseguí que se curvara unos milímetros, una punzada de dolor me hizo desistir.
Al instante reaccioné, tenía que cumplir mi propósito, avancé hacia el fondo, el armario de puertas de aluminio blancas guardaba lo que yo ansiaba. Mis compañeras de grupo, ajenas a mis intenciones, continuaban rodando las escenas del cortometraje. Mientras me aproximaba un frío extraño me acariciaba la cara, la terrible certeza de que no estaba solo en aquella sala rondaba mi cabeza, sin permitirme un instante de distracción, me concentré en la cerradura del armario.
Al fin tras manipular el pasador la puerta cedió, apareció ante mí un agujero negro en el que aguardaba la meta de mi aventura nocturna.
Cuando tanteaba las baldas situadas a la derecha del hueco, una fuerza me hizo caer dentro del agujero, me golpeé con la pared, pero lo que realmente me asustó fue oír el ruido metálico de las hojas al cerrarse.
Daida Rodríguez Castro 1ºC Bachillerato
ResponderEliminarTenía la certeza de que el agujero me había arrastrado hacia sus adentros.. al principio me sentía aturdido sin comprender nada y sin ver mas allá que mi propio cuerpo. Estaba seguro que habían pasado unos minutos cuando al fin toqué el suelo con mis pies. Cuando pude reaccionar me percaté de que me encontraba en un cuarto o algo parecido.. todas sus paredes eran negras y siniestras. Avanzé unos pasos hasta que por fin recibí un tipo de señal. Se trataba de una luz de la cual provenia una voz grave y terrorífica que me dijo:
-Acabas de entrar en lugar donde pasarás el resto de tu vida.Este será el resultado de tu intento de representar una historia de amor en la cual el protagonista murió.
Los amigos del chico, despues de tiempo buscándolo y de investigar sobre el asunto, encontraron muchos indicios sobre que en aquella historia (la cual ellos iban a representar) había un maleficio... porque días antes de estrenarse la obra siempre desaparecía el protagonista, nadie sabe a dónde va o a dónde se lo llevan, la cuestión es que nunca más se sabe de ellos... Muchos dicen que es simplemente casualidad y otros se creen la verdadera historia. Yo simplemente me ahorro el supuesto disguto y nunca intentaré representar la obra.
3 de noviembre de 2009 9:44
Allí permanecí unos instantes, pero mis ganas por saber que era lo que había pasado y por qué había llegado hasta aquel lugar fueron más grandes que yo, así que, salí y al pisar la primera baldosa que había delante de la puerta del armario volví a sentir aquel escalofrío que me inundaba todo el cuerpo,de repente, mi cuerpo se paralizó por instantes y al girar la cabeza hacia un lado pude reconocerla,era ella, la protagonista del cortometraje que, como era tan bromista me había empujado hacia dentro del armario y yo, con el dolor en el dedo y los inquietantes escalofríos no pude reconocerla pero esto, no acabó aquí.
ResponderEliminarYo, confiado me acerqué, pero lo que no me esperaba era que reaccionara de esa manera.
Nunca más he vuelto a saber de ella, pero lo único que sé es que a mi me desgració la vida.
Al cerrarse las hojas del armario se me vino el mundo encima, le tenía mucho miedo a la oscuridad, sentía que algo me tocaba detrás, en la espalda, notaba que mi dedo se inflamaba cada vez más.
ResponderEliminarAllí dentro me pasaron muchas cosas por la cabeza, me temía lo peor, creía que a mis espaldas había algo que me haría matarme del susto, pero también tenía mi dedo, que cada vez, conforme pasaba el tiempo no lo sentía.
Una vez, cuando era niño, me quedé encerrado en mi cuarto, y recuerdo que pasé una situación no muy agradable, le tengo mucho miedo a la oscuridad desde entonces creo que de la nada saldrá algo para cogerme y llevarme a otro lugar alejado de mi familia, de mis seres queridos.
De repente, recuerdo que en las llaves que tenía en mi mano había una pequeña lucecita que le servía al profesor para ver los con mayor exactitud, tanteé hasta dar con las llaves que se me habían caído al suelo del armario, encendí la pequeña luz, y lo primero que enfoqué después de encenderla fue mi dedo, parecía algo más hinchado que la segunda vez; luego, miré lo que me tocaba la espalda, con miedo, pero lo hice...¡no, qué tonto, cómo voy a tenerle miedo a un simple plástico!
Ya llevaba mucho tiempo allí, creí que nunca me iban a encontar, de repente se escucha la puerta del laboratorio 1, pensé que la habrían, pero creo que ya la estaban cerrando, quedando alguien tras la puerta, dentro del laboratorio,; creo que dormí algo en lo que estuve allí, empecé a darle golpes a la puerta del armario, me dí en el dedo, y dejé de dar golpes,sentí como alguien o algo muy grande se acercaba y sabía que era grande porque se notaba en su respiración, lo intuía, se abrió la hoja del armario y lo ví, algo sobrenatural.
Esa fue mi última idea para el cortometraje de francés, pero nadie la aceptó, al no haber diálogo.
Belén López López 1ºC Bachillerato
ResponderEliminarLa oscuridad de aquel lugar no me dejaba saber donde me encontraba. Estaba aturdido por el golpe de la caída. Sentía como aún mi dedo me latía y el dolor se intensificaba por segundos. Aquel extraño lugar tenía un olor muy fuerte que me penetraba y apenas me permitía respirar.
Me levanté como pude y tanteando las paredes recorrí aquel pequeño lugar. De repente tropecé con algo que me hizo caer, no sabía con certeza que podría ser, pero deduje que eso que me había tumbado torpemente era el causante de aquel horroroso olor que me asfixiaba. Cuando me dispuse a inspeccionarlo, la puerta del armario por el que había caído se abrió, y un rayo de luz me permitió observar que aquello tan maloliente era un cadáver. Comencé a gritar aterrorizado, cuando mis amigos llegaron en mi ayuda.
Aquel cuerpo tenía mi misma nariz, mi mismo pelo, mis mismos ojos, todo...¿ qué significa aquello?, ¿qué había pasado?. Salí de aquel lugar medio moribundo, mis amigos me preguntaban que había pasado, pero ni aún teniendo las suficientes fuerzas para contestarles lo podría haber hecho.
Inspeccionaron el lugar detenidamente, pero nunca encontraron nada de lo que yo vi ese día.
¿ Fue todo fruto de mi imaginación o verdaderamente fue cierto? Lo único que se es que mi propia imagen quedó guardada en mi para siempre.
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ResponderEliminarAnselmo Marrero Vera 1ºC Bachillerato.
ResponderEliminarEstaba confundido, mareado... y el mal olor
me daban ganas de vomitar.
En lo único que podía pensar era en como
salir de allí y reunirme de nuevo con mis compañeras.
Al moverme encontré una especie de trampilla que llevaba
a algún lugar desconocido, no me quedaba otra alternativa asi
que decidí seguir ese camino.
No podía creer lo que estaba viendo....era un cuarto sí, pero no un cuarto cualquiera era el mismo laboratorio pero destruído por
el paso del tiempo. No entendía lo que pasaba. Fui en busca de mis compañeras... pero no había nadie, sólo yo y un instituto
abandonado.
Amanda Ravelo Carreño 1ºC Bachillerato
ResponderEliminarNo sabía que pensar, en ese instante, me levante, y muy decidido e intenté abrir la puerta del armario. No pude. Estaba muy bien cerrada. Escuche sonidos que venían del exterior, unos pasos extraños. Creo que no me caí solo, sino que fui empujado por alguien desconocido. Yo me preguntaba que por qué me hacían eso, si soy un chico tranquilo y responsable. El armario cada segundo que pasaba allí dentro me aterrorizaba más, desprendía un olor horrible, por lo que me producía cada vez más agobio y calor. Encerrado en aquellas cuatro tablas de madera, no sabía qué hacer y con una idea muy pesimista pensé que hay iba a pasar el resto de mi vida ya que nadie sabía dónde estaba el armario, sólo aquella persona extraña que me quería matar, y así fue, pase mucha hambre, por lo que morí deshidratado.
Para mi desgracia cuando abrí los ojos no podía ver nada, comenzé a gritar: !sáquenme de aquí, esto no fue lo planeado! Pero nadie me respondió, sólo escuchaba el silencio. De repente sentí como algo tocaba mi tobillo izquierdo y me asusté, pero no sería capaz de intentar tocarlo ya me estaba imaginando lo peor, el sudor recorría mi frente, mi corazón latía con velocidad, los pies me temblaban.. Pero me armé de valor y cojí aquella cosa con mis manos, noté que era largo y delgado para mi desgracia era un esqueleto humano o eso creía. Rompí a llorar, sabía que jamás volvería a salir de aquel agujero negro. Entonces escuché unas voces que reían y reían "No volverás a salir jamás, tu final ya estaba escrito."
ResponderEliminarLuego recordé que las niñas de mi clase habían presentado otro final al que me negué ya que el protagonista quedaba encerrado en la oscuridad iba a morir a causa de la encerrona que para aquellas niñas era sólo un juego, mi alma quedaría en el Laboratorio 1 y espereraría a la próxima víctima de aquel cortometraje que nunca se terminará.
Iris Artiles Ortega. 1ºA BAC.
Al golpearme en la cabeza, me sentí algo desorientado y en ese momento escuché una voz que me decía: "No abras heridas del pasado o pasarás por lo mismo". Atemorizado me levanté apresuradamente y corri por donde creía que aquella extraña fuerza me había llevado hasta allí, pero al estar todo tan oscuro me golpeé fuertemente, cayendo desplomado al suelo. Horas después desperté tumbado en una camilla rodeado de mis compañeras de grupo muy preocupadas y deseando escuchar qué me había pasado. ¿ Me creeran si les cuento la verdad?
ResponderEliminarNazaret Díaz González 1ºBB
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ResponderEliminarDesirée López Morales 1ºC Bachillerato
ResponderEliminarEl Prior alargó un brazo dentro del sepulcro para cogerla.
De repente la calavera empezó a moverse entre mis manos y como toda hacía presagiar que se trataba de un maleficio o una brujería del diablo, alcé mi espada y con un fuerte golpe la partí en dos para sorpresa del Prior.
En ese instante impresionado por el Prior me dijo:
Señor Granadero tú si tienes absolución por tu valor y valentía te auguro que serás un buen soldado, granadero del Rey
Juan Francisco López Rodríguez 1ºA Bachillerato
ResponderEliminarTras golpearme quedé totalmente aturdido, por un momento no recordaba nada, ni donde estaba, ni que estaba haciendo allí. Repuesto del golpe, intenté incorporarme y avanzar a tientas, aunque nada mas apoyar la mano derecha en la pared pude sentir el dolor punzante del dedo, el cual había empeorado por el último golpe. En ese momento me sentía totalmente aterrorizado e indefenso, al verme cegado por la oscuridad y lesionado. Sabía que no había caído dentro por casualidad, algo me había empujado.
Llegue hasta donde se encontraba la puerta. Intente abrirla y para mi sorpresa, esta cedió. Salí del armario y enseguida intente ver con la poca luz que había algún indicio de lo que me había empujado. No lo encontré. Me volví para cerrar el armario y acto seguido a mis espaldas pude oír como se cerraba la puerta del laboratorio 1. De pronto el eco de una siniestra risa que parecía venir de todas partes hizo que me sobresaltara. No estaba solo. Me dirigí apresuradamente a la puerta por la que había entrado en un principio, pero a mitad de camino algo me detuvo. Un cuerpo de extremidades rígidas y frías, procedente de mi espalda, me agarró de tal forma que no podía escapar. Sentí que todo mi cuerpo me fallaba, y como iba perdiendo la conciencia a medida que todo a mi alrededor se desvanecía, poco a poco…
Al ver que no volvía, sus compañeras fueron en su busca con la ayuda de una pequeña linterna. Llegaron hasta la puerta del laboratorio 1, la cual se encontraba abierta, y se adentraron por ella. Su amigo no estaba. Sólo vieron al esqueleto de Ciencias en medio de todo aquello, el cual las miraba con lo que les pareció una extraña y siniestra sonrisa. De pronto la puerta se cerró tras ellas, y lo último que oyeron fue una risa proveniente de todas partes.
Nunca se volvió a saber nada de ellos.
Cristina Vega Báez 1ºC
ResponderEliminarPermanecí inmóvil un gran rato en aquel oscuro armario, el miedo paralizaba mi cuerpo y me impidió reaccionar al escuchar a mis compañeras llamarme.
Cuando pude ponerme en pie volví a golpearme la cabeza, esta vez con una baldosa del dichoso armario, me pase la mano por el pelo y me di cuenta que tenía una gran herida de la que emanaba mucha sangre.
Me apresure a salir de allí busqué un objeto con el que poder forzar la puerta, encontré un palo y pensé que me podía servir. Forcejeé durante un rato y al fin las puertas cedieron … La verdad que no se si por la fuerza con la que las intentaba abrir o porque alguien lo hubiese abierto desde fuera.
Al salir escuché los gritos de mis compañeras, el corazón me dejó de latir por un momento y cuando volvió a hacerlo una fuerte punzada me despertó del pequeño transe en el que me encontraba, corrí escaleras a bajo y las fui buscando sala por sala, pero no las encontré. Volvieron a gritar, esta vez el sonido se percibía más lejano, estaban en la azotea. Subí rápidamente, el sudor me helaba la piel, abrí la puerta azul que daba a la azotea y me horroricé al ver aquella imagen antes mis ojos, las lagrimas resbalaron por mis mejillas.
Nunca podré olvidar la imagen de mis compañeras ahorcada y tampoco como logré escapar de allí, jamás volví a pisar más aquel instituto, hasta hoy …
Mientras mis compañeras seguian con la obra..yo seguia algo asustada en aquel agujero que por accidente, caí.No sabia donde estaba, ni a donde podia llevar aquello , hasta que oia las voces de mis compañeras, las oia pero a lo lejos,para poder guiarme ahí dentro fui guiandome por las voces de us respectivos papeles hasta que al fin llegue hasta ellos, nunca olvidaré esta experiencia.
ResponderEliminar1ªB Bachillerato
ResponderEliminarYara Jimenez Hdez
Jared Reyes Olivares 1º A Bachillerato
ResponderEliminarMe sumergí en una tenebrosa oscuridad, no oía nada, ¿dónde me encontraba?, no lo sabía ni me importaba, solo quería salir de ese lugar. Intenté moverme sin resultado alguno, me encontraba flotando en medio de la nada, cayendo hacia lo desconocido. Oigo voces, son mis compañeras, intento gritar, no puedo, es como si no tuviera cuerdas vocales, una sensación muy desagradable recorre todo mi cuerpo, siento como mi cuerpo se deshace, siento como poco a poco mi piel se va cayendo, mi sangre gotea, los músculos se están resquebrajando, es un dolor insoportable, pero no puedo gritar, no puedo pedir auxilio. De repente oigo un golpe seco, son mis vísceras que acaban de caer de mi deshecho cuerpo me toco la cara, ya no parezco humano, mi cara de ha tornado una calavera con un par de ojos. Ya está, el dolor ha pasado, ya no debo de tener terminaciones nerviosas en todo el cuerpo... ahora solo me quedan los ojos, pero no por mucho tiempo...
En medio de esta oscuridad vislumbro algo, no puede ser, es mi cuerpo, bueno el esqueleto de lo que fue, lo reconocí inmediatamente por la ropa, espera no estoy solo aquí hay más gente, son alumnos desaparecidos a lo largo de los años, ahora lo comprendo todo... ahora comprendo el realismo del esqueleto del laboratorio...
Se está abriendo la puerta, veo la cara de Mónica, debe haber venido a por el material, está cogiendo mi cuerpo, no se da cuenta que soy yo, se ríe, le debe parecer gracioso ver un esqueleto vestido.
Bueno, parece que voy a aparecer en la película, pero quizás no como hubiera querido aparecer. La agonía causada por un pensamiento sacude mi cuerpo, mientras ellas siguen con sus vidas yo permaneceré aquí encerrado en este oscuro agujero hasta el fin de los tiempos.
Rubén Guedes Lorenzo 1ºC bach.
ResponderEliminarA llegar al fondo del avismo me quede muy quieto y a tientas por la oscuridad caminé guiándome de las paredes. Mientras pensaba que lo que había pasado ya era algo extraño, no escuchaba a mis compañeras como si estubiera muy lejos de donde estaba de pronto percibí un pequeño punto de luz, lo seguí, pero como si se alejara, tarde bastante tiempo para saber bien de que se trataba, era como una ventana o más bien un pequeño agujero un la pared que me daba una pista de por donde podría estar la salida de aquel extraño lugar. La mano me dolía bastante y la mantenía inmóvil y un nuevo olor me llegaba, era dulce y muy atractivo, me sonaba bastante. De pronto algo me agarró el pié y me tiró al piso que estaba frío y húmedo y como si hubiese muerto me quedé allí tirado durmiendo. Al día siguiente despuerté en un callejón desconocido para mí y intenté volver a mi casa. Roconocía algunas casas y las calles y de pronto una de las compañeras que me estaban grabando el día anterior se sorprendió al encontrarme y me contó que me había perdido y que todos me estaban buscando.
No sabía que me había ocurrido asi que nadie me volvió a preguntar de aquel extraño suceso que me había pasado y como si hubiese vuelto a nacer mi vida continuó.
Aurora Vela 1ºA Bach
ResponderEliminarEstaba oscuro, no podía ver nada. Noté como algo se acercaba a mí. Notaba los pasos fuerte y claramente, una respiración audible en ese espacio oscuro y al parecer sin fin. Comencé a correr sin mirar hacia atrás. Parecía que cuanto más corría más cerca estaba de ese ser. De repente escuche algo...Ah!!!...Un gritó aterrador resono por aquel espacio oscuro. Me quede inmovil. ¿Qué fue eso? ¿Qué pasaba allí? Cuando noté que se acercaba algo nuevamente comencé a correr. Mi respiración entrecortada la escuchaba cada vez más fuerte. Estaba ya cansado. Terminé por derrumbarme al suelo. Cansado y sin poder mover ni un musculo. Sentía como se acercaba pero no podía moverme. No porque no quisiera sino porque mi cuerpo no quería moverse.Miré hacia atrás pero no veía nada. Note como algo me cogía y me daba un golpe. Cuando abrí los ojos solo vi a mis amigas. Suspiré contento, pero mis amigas tenían los ojos fijamente puestos en mí. ¿Qué pasaba? ¿Por qué me miraban tan fijamente? Me lleve la mano a la cabeza y noté algo liquido en la palma de mi mano. Cuando me la miré era sangre. Pero...¿eso no había sido un sueño?...¿una ilusión?. Al parecer no. Esa noche lo último que vi fueron las caras asustadas y llorando de mis compañeras. Pero...¿Por qué veía mi funeral? ¿Era un fantasma? ¿Un espectro? Y así como así me desvanecí de este mundo.
Ariadna López Aguiar 1ºC bachillerato
ResponderEliminarUna vez dentro del ropero, a oscuras y temblando del miedo k me causaba el no saber que me estaba ocurriendo, decidí patalear las puertas como pude con el fin de que mis compañeras que se encontraban al otro lado de donde yo me encontraba, me escucharan y me sacaran de allí. Pasaba el tiempo y cada vez estaba mas asombrado porque en algunos momentos escuchaba ruidos extraños y sin saber de donde venían por motivo de la oscuridad. De repente, después de haber pasado mucho tiempo en aquel agujero negro, mira cara mostró una sonrrisa de oreja a oreja al ver que abrían aquellas puertas y entraba la luz después de bastante tiempo. Al ver con claridad lo quq al otro lado se econtraba vi que eran mis mismas compañeras, pero me hablaban como si no hubiera pasado nada y actuaban como si fuera el primer día de clase donde aún no nos conociamos. Yo sigo sin saber que me estaba ocurriendo, pero prefería seguirles la combersación de ellas y no pensar en que algo raro me estaba pasando.
*Óscar Jorge Santana 1ºC Bachillerato.
ResponderEliminarEstaba confundido y no sabía que hacer, habían ocurrido tantas cosas que ya no podía ni imaginar donde estaba. Me dolía bastante la mano y apenas podía soportar el dolor. La cabeza me dabas vueltas y vueltas y yo seguía andando por el pasillo para poder salir de ahí. Caminaba, pero parecía que nunca iba a terminar ese pasillo, vi un banco y me tumbé. Tuve que cerrar los ojos para poder sentirme mejor, no lo pude evitar, sentía como me iba quedando dormido y veía imágenes que me ocurrieron en el pasado.
Estuve inmovil unos minutos, cuando pude reaccionar y volver a ser yo, escuché unas voces a lo lejos, vi como una luz muy tenue entraba por la mínima rendija que había entre puerta y puerta. Grité lo más que pude, pero de nada me valió, lo que conseguí fue ponerme aún más nervioso. Cuando transcurrió un buen rato estaba algo más calmado y escuché a las personas hablando mucho más cerca que antes, entonces empezó a moverse el armario fue cuando ya mi corazón no dio para más, me derrumbé y cuando me reanimaron estaba sentado en una silla y todo estaba como cuando empezé con mi sueño.
ResponderEliminarSara Guerra Martín 1ºC Bach.
ResponderEliminarAl cerrarse las puertas supe que no iba a volver jamás.Me moría de miedo.No podía ver nada,sólo la oscuridad estaba ante mis ojos.Tenía la impresión de estar cayendo al vacío,de estar muriendome lentamente,no podía pensar,tenía la mente completamente en blanco,congelada por el miedo.Fue entonces cuando oío gritos de pánico a mis espaldas,eran gritos de desesperación,como si les estuvieran torturando.
El mismo olor a podrido volvió a taponarme la nariz hasta tal punto de no poder respirar, sentía como algo me transpasaba el pecho, entrandome en la piel y apoderandose de mi.Sentí que mi alma se alejaba de mi cuerpo para dar paso a otra más siniestra y aterradora.Estaba poseído.Ya no era yo, ahora era el chico de la historia de amor que íbamos a representar.En ese instante, una luz se encendió de ninguna parte y pude ver las almas de niños como el que habia sido yo anteriormente,me miraban con expresión de horror,como si fuese yo el causante de sus muertes, y´así lo era, podía saberlo,podía sentir el odio correr por mis venas, fue entonces cuando me localizé entre las almas.Me encontraba mirando mi cuerpo poseído con horror,igual que los demás.Nunca más regresé a mi cuerpo,me quedé atrapado en aquel agujero negro con las almas de aquellos niños asesinados,en medio de la nada,donde solo había oscuridad y horror,donde lo unico que podías hacer era oír gritos y muertes de más niños.
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ResponderEliminarLa oscuridad se apoderó de aquellas cuatro paredes.Toqué toda la superficie con el fin de encontrar un manillar que me permitiera salir de aquel oscuro lugar que a cada minuto parecía que era más estrecho. Derrepente, un ruido a mi izquierda me sobresaltó, una de las paredes se estaba abriendo y una leve luz me indicaba la salida. Corrí con todas mis fuerzas, pero entre más corría más largo era, la desesperación se apoderó de mí. Ahora habían dos pasillos exactamente iguales, con la diferencia de que uno de ellos parecía más largo que los demás.
ResponderEliminar¿Por dónde tenía que ir? aparte de los sentimientos de impotencia y desesperación se agregaba el de la duda. Aquello parecía un laberinto que no tenía salida y por el que estaba condenado a vagar toda mi vida, porque hoy en día todavía estoy caminando por aquellos pasillos con el fin de encontrar el camino que me saque de allí.
Juan José Pérez González 1ºC Bach
ResponderEliminar…después de caer, me quedé boca arriba, no quería abrir los ojos, sentía pinchazos en la piel que me producían escalofríos. ¿Puedo estar con alguien mas pensaba?. Empecé a levantarme muy despacio apoyándome sobre una pared que tenía que estar impregnada de aceite porque resbalaba mucho, contando en vos alta uno, dos y tres, decidí abrir los ojos, pero no pude ver nada, en aquella habitación se paseaba la oscuridad. Desesperado pregunté: ¿hay alguien? Buscando señales de vida, solo conseguí que mi vos se propagase por aquella habitación hasta convertirse casi fantasmorico , entonces pensé que donde me encontraba podía ser una gran sala o peor todavía, un pasillo oscuro, infinito con alguien posiblemente al final del pasillo, esto ultimo fue fruto de pensamiento por una peli que había visto el día de acción de gracia. Me burle mucho de aquella película.
De repente una luz única y vagante se encendió en el lugar más remoto, donde me encontraba, corrí hacia la luz ¿Qué era eso? me veía yo, pero cuando me esforcé más en ver que era aquello. Pude ver a mis amigos, ellos muy inocentes grabando aquellas escenas ajenos a los gritos de auxilio que daba y a un señor de negro que cada ves más se acercaba a ellos.
Cuando estos pudieron ver al hombre que salía de entre la niebla espesa, se abalanzó sobre ellos, acabando con las vidas de los tres chicos seguido de esto, el hombre fue levantando la cabeza lentamente miró hacia mi y se fue acercando, era mi padre
Marcos Luján Peña 1ºC
ResponderEliminarPermanecí en el interior de aquel armario un rato, al recuperar la consciencia perdida por el golpe logré incorporarme, a tientas avance en el armario que para mi asombro tenía una profundidad que no conocía. Todo aquello me resultaba bastante extraño, pero la curiosidad podía más que yo. Entonces entré en una sala llena de espejos, la puerta por la que había entrado había desaparecido, en su lugar había un espejo más, me quede atónito con lo que estaba pasando sin tiempo a reaccionar vi a mis compañeras que pedían ayuda frente al espejo, acto seguido el esqueleto que tanto ansiaba encontrar estaba frente a mí. En ese momento me dio a elegir uno de los espejos, los demás debían destruirse. Comencé a romperlos sin darme cuenta de lo que con mis actos hacía, al romper uno oí un sollozo como el último aliento de vida de una persona, eran mis compañeras, les había quitado la vida bajo mi inconsciencia fue entonces cuando apareció de nuevo el esqueleto, me entrego una llave, era la llave del armario y me dijo al dármela:
-Aquel que no es dueño de sus acciones deberá acompañarme para la prosperidad.
Desde ese día vigilo el instituto en busca de mi sucesor .
Cynthia Sánchez Cabrera 1ºC Bachiller.
ResponderEliminarMe asusté mucho al ver que todo estaba oscuro. Intenté buscar una salida, al ver que no tenía otra salida sólo las puertas del armario me desesperé. Le di golpes a las puertas, pero nadie escuchaba. Me sentí tan atrapado en aquel lugar que me desmallé. Al despertarme vi que todos mis compañeros estaban a mí alrededor, echándome agua por encima y abanicándome. Me preguntaron que quien me había metido en el armario, pero no les pude decir ya que yo tampoco sabía quien lo había echo. Cuando me di cuenta tenia un bulto en el bolsillo que yo no recordaba tener. Esperé a estar solo para ver que era, se trataba de una nota en la que estaba escrito un mensaje, “Aléjate de este laboratorio”. Cuando leí esto, decide que lo mejor que podía hacer era no volver a aquel lugar tan frío.
*Santiago Suárez Medina 1ºC Bachillerato
ResponderEliminarEstuve inconsciente durante un tiempo, hasta que fui recuperando la conciencia, no sé cuanto estuve allí.
Me costaba levantarme ya que me quedé muy aturdido y en aquella oscuridad, intenté abrir la puerta, pero estaba tan mareado que apenas podía incorporarme. Estuve un gran rato esperando a que se me pasase y luego la puerta cedió y pude salir de allí a rastras, busqué en las estanterías y conseguí lo que yo estaba buscando y me sentí aliviado, fui hacia la puerta y salí de allí lo más rápido que pude, ya en la calle pude respirar profundamente aire puro. Me senté en la acera y estuve allí un buen tiempo y me quedé dormido y cuando me desperté pensé que había tenido en una horrible pesadilla